domingo, 26 de abril de 2015

La alegría de aprender: motor del cambio educativo

"Quien educa es alguien que acompaña, invita, facilita, manifiesta entusiasmo, hace propuestas y muestra lo interesante que puede ser participar en ellas. Pero el protagonismo es de quien aprende." Joseba Martínez Huerta: El fulgor de la luciérnaga. Cuentos para repensar la educación.

En lo que se refiere a educación, Finlandia siempre está presente en todas las discusiones sobre excelencia educativa y buen funcionamiento de su sistema educativo. Pero tras un pequeño traspié y dejar de estar en la cima de los rankings de PISA, ahora van y deciden cambiarlo todo (leer esto en modo "sarcasmo"). ¡Son curiosos estos finlandeses!

Resulta que tras un año de reuniones y trabajo en equipo han presentado un nuevo currículo que según el Ministerio de Educación filandés tiene como fundamento "la alegría de aprender y el papel activo de los alumnos". Lejos de mirarse en el espejo de esos países que han pasado a ocupar las primeras plazas de PISA con unos métodos educativos que rozan el maltrato infantil, resulta que los responsables del mejor sistema educativo del mundo utilizan como motor de cambio la alegría de aprender. ¡Son curiosos estos finlandeses!

En una entrevista publica en Escuela (nún. 4.057), Irmeli Halinen, directora de desarrollo curricular del Consejo Nacional de Educación de Finlandia, dice que los estudiantes deberían involucrarse más en la organización de la escuela. Es fundamental que se permita que los alumnos puedan aportar sus ideas, sus opiniones y sus acciones al funcionamiento de la escuela, solo así la institución escolar podrá desencorsetarse, podrá soltarse un poco, podrá perder rigidez y hacerse más flexible y permeable a los cambios. Solo así alumnos y docentes podrán disfrustar, estar motivados y trabajar con esfuerzo pero con gozo al mismo tiempo.

¡Son curiosos estos finlandes! Son capaces de dar un vuelco a su sistema educativo pero saben ponderar aquello que debe ser conservado del sistema anterior sin caer en tópicos, ni modas, ni excesos... Resaltan la importancia del trabajo competencial por proyectos, pero no eliminan las asignaturas sino que las "adelgazan" y replantean sus objetivos para que se pueda trabajar en proyectos colaborativos. Respetan la libertad de los profesores para escoger libros de texto u otros materiales de aprendizaje ya sean editados o producidos por ellos mismos y consideran que el papel de las TIC es "bastante importante", en palabras de Halinen: "la tecnología debería incluirse en la manera que realmente sirva a la enseñanza".

Yo nunca he afirmado que debamos copiar el sistema educativo filandés (ni de ningún otro país), pero quizás sí que deberíamos aprender de ellos y ser valientes al repensar la educación huyendo de tópicos e ideas preconcebidas. Una sugerencia, pongamos en nuestras escuelas un cóctel de creatividad, colaboración, valores, emociones y entusiamo... y, seguramente, nos sorprendan los resultados en forma de más alegría de aprender, menos abandono escolar y personas más felices.

jueves, 16 de abril de 2015

¿Qué es la educación? Otra manera de decirlo...

Según Antoine de Saint-Exupéry "el amor es lo único que crece cuando se reparte". Pero eso no es del todo cierto, ya que la educación también crece cuando se reparte y se comparte. Pero no hay que sacar conclusiones precipitadas, no es que el autor de El Principito esté equivocado sino que la educación y el amor tienen mucho que ver lo uno con lo otro: educar siempre es un acto de amor, de generosidad.

Llevo bastantes años dedicado a la educación, desde distintos ámbitos y perspectivas, y me confieso incapaz de definirla con exactitud pseudocientífica. Lo que sí que sé es que la educación se parece más a una sonrisa y a una caricia, que a un grito y a un cachete; que se parece más a un abrazo y a una mirada, que a un desdén; que se parece más a un diálogo, que a un monólogo; que se parece más a compartir que a competir, que se parece más a comprender que a memorizar.

Puede resultar paradójico, pero la educación está más relacionada con enseñar a hacer preguntas que con enseñar a recitar respuestas; está más relacionada con dar respuestas creativas a situaciones conocidas o nuevas que con aplicar recetas estándar a situaciones estándar.

También sé que nunca puede alcanzarse del todo, que la educación se persigue toda la vida, que siempre hay algo nuevo que aprender y algo nuevo que enseñar, porque siempre hay algo que cambia o se transforma. Sé que la vida entera es educación.

Algunos dicen que la educación en un arma cargada de futuro, un arma para cambiar el mundo. Debe de ser cierto porque las armas sirven para atacar y para defenderse, y la educación ataca a la ignorancia, al engaño, a la pobreza... y nos defiende de la explotación, de la manipulación, del abuso...

Últimamente hay muchos que pretenden definir la educación solo a base de estadísticas y rankings de excelencia, pero eso es imposible. Eso solo muestra una pequeña parte, la educación también tiene que ver con los sentimientos, con las emociones, con la formación del carácter, con el espíritu crítico, con la iniciativa y la autonomía y eso no se refleja en los fríos datos y gráficos estadísticos.

Aunque os confieso que no sé contestar con exactitud a la pregunta ¿qué es la educación?... creo que la respuesta puede parecerse mucho a lo que se ha dicho.

domingo, 12 de abril de 2015

RESPETO: valor clave de la educación

"No hay nada más despreciable que el respeto basado en el miedo." Albert Camus

Educar, en cualquier situación o lugar, es un acto de respeto. Sin respeto no hay comunicación ni convivencia, o sea, no hay educación. Quizá para aquellos que confunden instrucción con educación esta afirmación no sería cierta, pero lamento decirles que están equivocados, que el respeto es la base, la esencia, de cualquier acto entre educador y educando.

Para poder educar y para poder ser educado lo primero que hay que tener es respeto por uno mismo. Ser consciente de la importancia de valorar adecuadamente la importancia de lo que se está haciendo. Los docentes deben entender que su labor va mucho más allá de la mera transmisión de conocimientos y los alumnos deben entender que la educación que reciben es realmente importante para poder desarrollarse como personas.

El respeto en la educación debe darse también entre todos los que participan de esta tarea:
 
- De los profesores a los alumnos y viceversa: Decía Jean Jacques Rousseau que "siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas." Es decir, el respeto se gana no se impone. Un docente que respeta a sus alumnos es aquel que sabe que debe hacer todo lo que esté en su mano para transmitir a sus alumnos aquellos valores, competencias y conocimientos que les ayudaran a dar respuesta a todos los retos que les depare el futuro. Son docentes que están en la búsqueda permanente de nuevas maneras de enseñar, que evalúan los resultados de sus enseñanzas y son capaces de modificarlas cuando estas no dan respuesta a las necesidades de sus alumnos.

Para poder ser educados, los alumnos deben entender que la labor que realizan los docentes es realmente importante para ellos, que aquello que les transmiten, que aquello que les enseñan es significativo para su vida.

- Entre los docentes: Muchas veces olvidamos de la necesidad de trabajar en equipo y de compartir con los compañeros de claustro y es fundamental para un adecuado desarrollo de la tarea, siempre difícil, de educar. Respetar a los compañeros de centro significa tener la capacidad de trabajar en equipo, intercambiar experiencias y entender la necesidad de que las puertas de las aulas estén permanentemente abiertas.

- Entre los alumnos: Si no somos capaces de conseguir que los alumnos se respeten entre ellos, somos incapaces de educarles. Ante el aumento de casos de acoso entre compañeros, o bullying, debemos ser conscientes de la importancia de transmitirles que una adecuada convivencia es básica para que se desarrollen como personas y como miembros activos de la sociedad. Es muy importante que seamos capaces de educar a nuestros alumnos en el respeto a las diferencias.

- De los profesores a las familias y viceversa: De nada sirve todo lo anterior si los profesores y las familias no se respetan y coordinan su labor educativa. En este sentido, sería conveniente utilizar los grupos de WhatsApp para cosas más productivas que criticar y desprestigiar la labor educativa de docentes y familias.

En conclusión, el respeto, como cualquier otro valor, puede enseñarse y aprenderse... seguramente es el aprendizaje más importante que pueda recibir una persona.

lunes, 6 de abril de 2015

Educar contra la indiferencia

"Algo les pasa a los demás, pero no a nosotros. No puede sucedernos a nosostros: esta es una sensación conocida, provocada por nuestra comprensión del mundo humano tecnológico y virtual." Leonidas Donskis

El pasado mes de marzo salió publicado el libro de Zygmunt Bauman y Leonidas Donskis: Ceguera moral. La pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida. En él, los autores dialogan sobre la cotidiana insensibilidad al sufrimiento de los demás, es decir, sobre la actitud de indiferencia que provoca lo que acontece en el mundo. Permanecemos insensible a las injusticias, al sufrimiento de aquellos que nos rodean, lo percibimos como "normal" y eso nos limita como seres humanos y hace de nuestra sociedad un lugar donde el mal es considerado como algo cotidiano.

La educación que impartimos en nuestras escuelas es cómplice de la ceguera moral de la sociedad. Por eso, necesitamos una educación que no levante barreras, una educación que ayude a construir la identidad (individual y social) de los jóvenes. Para ello es necesario que la educación deje de lado la transmisión de contenidos de usar y tirar, que deje de considerar a los alumnos como "consumidores" de la educación y se centre en aquello que les permita ser autónomos, participantes activos de su aprendizaje.

La educación debe recuperar la transmisión de valores que hace que las personas tengamos un perfil moral que nos permita ser conscientes del sufrimiento de los demás y no vivirlo como si se tratara de una realidad virtual que no nos atañe. Ser sensibles al sufrimiento de los demás nos da la posibilidad de actuar contra aquellos que lo causa.

La educación debe permitir que los alumnos exploren, examinen y comprendan el mundo que les rodea, no debe transmitirles una idea predeterminada de la realidad para que la memoricen y sean capaces de recitar sus aprendizajes. La educación debe alejarles de la visión del mundo como algo irreal para dotarlos de las herramientas que les permitan luchar contra la indiferencia por las injusticias.

Bauman y Donskis afirman que "la tecnología ha superado a la política". Todo indica que, si no lo evitamos a base de recuperar la sensatez, la tranquilidad y el pensar las cosas dos veces, pronto podremos afirmar que "la tecnología ha superado a la educación". Está en nuestras manos que eso no ocurra, que lo que suceda es que la tecnología ayude a optimizar la educación, a mejorarla y, aunque pueda parecer paradógico, a hacerla más humana.

Es evidente que la educación formal debe ser capaz de formar buenos ingenieros, médicos, abogados, matemáticos... pero es fundamental que, sobre todo, forme buenas personas, personas moralmente implicadas en la mejora del mundo en el que vivimos. Debemos transformar la educación de la precariedad y de la indiferencia, en la educación de la posibilidad y de la colaboración. O lo que es lo mismo, debemos educar para la autonomía y el espíritu crítico formando personas capaces de vivir con dignidad, ilusión y esperanza en un mañana mejor.

domingo, 29 de marzo de 2015

¿Cómo educar "a los que lo tienen todo demasiado fácil"?

"Si eres innovador, la sumisión no está en tu naturaleza." Tony Wagner

Parece que padres y docentes hemos olvidado que el aprendizaje se lo tienen que ganar nuestros hijos y alumnos y que no podemos dárselo todo hecho. Tenemos una preocupante tendencia a evitar que se esfuercen por conseguir las cosas, ya sean materiales o abstractas (pensamientos e ideas).

Queremos protegerlos pero, en realidad, les dejamos indefensos: no queremos que se equivoquen, que sufran, que se hagan daño, que se aburran... pero llevamos esto hasta extremos que impiden que los niños aprendan a tener la más mínima tolerancia a frustración, que aprendan de sus errores, que sepan buscar soluciones creativas a los problemas que se les plantean, que sepan ser autónomos.

Para educar correctamente no podemos perder de vista que todo aprendizaje requiere de esfuerzo y sacrificio. El problema es que confundimos "esfuerzo y sacrificio" con "sufrimiento y angustia" y aquí es donde empiezan nuestros problemas. Ante esta confusión, hay algunos que exigen de los niños una disciplina educativa férrea e inflexible; y otros, que les dan libertad absoluta para que hagan lo que les apetece cuando les apetece sin ningún tipo de obligación. Ambos extremos son igualmente dañinos para la educación de los niños.

Dice Ferran Salmurri, en Razón y emoción. Recursos para aprender y enseñar a pensar, que la educación se basa en "señalar errores, evidenciar fracasos y remarcar culpas y culpables." Eso tiene como resultado niños con una baja confianza en ellos mismo y con una pobre autoestima. Para evitarlo, debemos ser innovadores y huir de lo establecido.

Hay que ser valientes y entender que lo importante en la educación de nuestros hijos y alumnos es que aprendan y no que aprueben. Debemos ponérselo un poco más difícil a nuestros hijos y alumnos, debemos darle la oportunidad de que ellos sean los protagonistas de su aprendizaje, que se equivoquen, que prueben, que experimenten, que se aburran (cuando los niños se aburren es cuando suelen ser más creativos). Solo así serán adultos capaces de dar respuestas a los retos a los que deberán enfrentarse y serán capaces de aprender en todo momento y de adaptarse a situaciones cambiantes.

Para ser capaces de hacer todo esto hay que ser "educativamente incorrectos", hay que ser insumisos con lo establecido como norma aceptada socialmente. Ir contracorriente no es una tarea fácil, ni agradable... pero para ser buenos educadores, la insumisión debe estar en nuestra naturaleza.

domingo, 22 de marzo de 2015

El mejor profesor es aquel que...

"El profesor mediocre dice. El buen profesor explica. El profesor superior demuestra. El gran profesor inspira." William Arthur Ward

El pasado día 19 de marzo tuve el privilegio de participar en el debate sobre educación del programa de televisión Para todos La 2 (@ParaTodosLa2). Junto a Miquel Ángel Prats (@maprats) comentamos un reportaje en el que un grupo de alumnos de distintas edades explicaban cómo sería para ellos la escuela ideal. Aquí podéis acceder al vídeo del programa.

Muchas fueron las cosas que podrían destacarse, pero me gustaría centrarme en la opinión de los chavales sobre cómo sería el mejor profesor. Aquellos que dudan de la importancia de escuchar a los niños y tener en cuenta sus opiniones para en buen funcionamiento de los centros escolares, deberían leer con toda atención lo que dijeron.

Juanjo Pardo (@juanjopar5), conductor del programa, les pidió que completaran la frase El mejor profesor es aquel que..., y estas fueron sus respuestas:
- ... escucha.
- ... escucha más.
- ... explica mejor.
- ... da un modelo a seguir.
- ... enseña mejor.
- ... siempre te ayuda cuando lo necesitas.
- ... no grita.
- ... está por ti.
- ... nos quiere.
- ... se suelta un poco.
- ... te ayuda en cualquier cosa.
- ... enseña de forma entretenida.
- ... nos explica bien las matemáticas.
- ... hace la clase bien.
- ... da oportunidades cuando te portas mal.

No conozco ningún estudio pedagógico que explique mejor cuáles deben ser ser las características de los docentes de las escuelas del siglo XXI. Los niños y niñas de este reportaje nos hablan de un docente cuya principal virtud debe ser la empatía. Un docente que escucha y tiene en consideración las necesidades y los intereses de sus alumnos, que les ayuda en lo que necesitan, que los conoce y los reconoce. Un docente que les muestra afecto y les da la oportunidad de aprender de sus errores, que es un modelo a seguir, cuya autoridad no se impone sino que se gana.

Me sorprende que los alumnos casi no hagan referencia al dominio de las asignaturas, del conocimiento, por parte de los profesores. Lo que les piden tiene más que ver con los valores, los sentimientos y las emociones. Puede que debamos tener en cuenta lo que nos demandan...

Pero si hay una petición de los alumnos que resume de manera definitiva aquello que deben hacer los profesores es "que deberían soltarse un poquito, divertirse". Si los docentes disfrutan con su trabajo, los alumnos disfrutan aprendiendo. Los alumnos nos piden unos docentes que sean capaces de comunicar con ellos, de acompañarles en el difícil camino del aprendizaje, de ayudarles a disfrutar de la escuela, que les transmitan ilusión por ir a la escuela.

Ahora os pido que completéis vosotros la frase: El mejor profesor es aquel que...

domingo, 15 de marzo de 2015

Cambiar la educación para cambiar el mundo

"[...] demasiados alumnos se gradúan en institutos y universidades sabiendo cómo superar los exámenes, pero nada motivados a aprender, y completamente faltos de capacidades esenciales." Tony Wagner: Creando innovadores.

La educación que impartimos en nuestras escuelas va a condicionar de manera notable el tipo de sociedad que tendremos en las generaciones venideras. Por eso es tan importante que la escuela sea capaz de captar las características y necesidades del mundo en el que vivimos para adaptarse a ellas y ofrecer un tipo de educación que sirva para dar respuesta a esas situaciones nuevas y cambiantes.

Si educamos exclusivamente a nuestros alumnos para que sean capaces de aprobar exámenes y que tengan un excelente expediente académico... les estaremos haciendo un flaco favor. Ese expediente brillante les abrirá las puertas que permitirán que tengan éxito académico, pero puede que no les estemos dotando de las habilidades para triunfar en la vida. Todo cambia tan deprisa que no tenemos ni la más remota idea de qué conocimientos les serán necesarios para tener éxito en el futuro.

Con esto no estoy diciendo que no se deban trabajar conceptos en nuestras aulas. Deben trabajarse y con rigor. Lo que no debe hacerse es convertir a la educación en una transmisión directa al alumno del saber que posee al docente. El alumno no puede ser una figura pasiva y receptora de conocimiento. Deben trabajarse los conceptos de las distintas áreas del conocimiento de una manera práctica, reconociendo su aplicabilidad en situaciones que supongan un reto para el alumno.

Debemos pasar de una enseñanza de la retención, almacenamiento y recitación de información a una enseñanza de análisis, aplicación y creación de saber. Para ello es indispensable fomentar la curiosidad y la imaginación de los estudiantes. La curiosidad porque sin ella no hay motivación por aprender. La imaginación porque para dar respuestas distintas a situaciones problemáticas requiere poder ver las cosas desde nuevas perspectivas.

La escuela no debe ser el lugar de transmisión del conocimiento, sino el lugar donde los alumnos acceden a la información y son capaces de analizarla, valorarla y aplicarla. En esta escuela, el pensamiento crítico y la resolución de problemas se convierten en elementos esenciales.

Las consecuencias de no cambiar la manera de enseñar en nuestras escuelas son tan nefastas para las personas y para la sociedad que el hecho de que no hacerlo es un acto de irresponsabilidad que los docentes no pueden permitirse.